lunes 10 de noviembre de 2008

Cualquier tiempo pasado fue mejor




Históricamente la Universidad de Duke ha sido cuna de grandes jugadores que más tarde tendrían una sólida carrera NBA. Éste es el caso de excelentes jugadores como Johnny Dawkins, Shanne Battier, Christian Laettner, Danny Ferry o el mismísimo Grant Hill. Pero ninguno de ellos tiene el honor de haber finalizado su carrera universitaria como máximo anotador histórico de los Blue Devils o mejor tirador de 3 puntos de todos los tiempos en la NCAA. Y por supuesto ninguno de ellos obtuvo en un mismo año los siguientes galardones: el Naismith College Player of the Year, el premio John R. Wooden, el Oscar Robertson Trophy o el premio Adolph Rupp. Todos éstos galardones son los que en 2006 recibió el ex blue devil J.J.Redick (Tennessee-1984).

El mismo año que abandonó la universidad, Redick era considerado uno de los mejores jugadores jóvenes del país y por supuesto el mejor tirador de su generación; prueba de ello es su inclusión en la preselección de Estados Unidos para abordar el Campeonato del Mundo de Japón y a lo que tuvo que renunciar por problemas en su espalda, pensando en el inicio de la temporada NBA que estaba a la vuelta de la esquina. Seleccionado en el puesto 11º del Draft de ese mismo año por Orlando Magic, Redick partía con un gran cartel forjado en su excelente periplo universitario. Poseedor de una mecánica de tiro tremendamente plástica y efectiva, su tiro en suspensión es letal. En mi opinión, pocos jugadores son capaces de lanzar tan bien como él tras salir de bloqueo. En su contra, su capacidad defensiva (yo no creo que sea tan mal defensor como lo pintan) debido a su físico más bien endeble.
Sin embargo, tras 3 años en la franquicia de Florida, su presencia ha prácticamente testimonial. Ha pasado de promediar en su año rookie 14.8 minutos en tan sólo 42 partidos a promediar 8.1 minutos en 34 encuentros en su año sophomore y éste año el panorama pinta más o menos igual en 4 partidos, 10 minutos de media. Está claro que tal vez Redick no sea capaz de liderar a un equipo NBA con el rol de jugador franquicia pero desde luego tiene talento para ser un especialista tirador o 6º hombre en cualquier equipo.
En Orlando goza de la confianza del GM, Otis Smith, que confía plenamente en su capacidad, mientras que el técnico, Stan Van Gundy, parece que prefiere utilizar en su lugar a Keith Bogans o al novato Courtney Lee. De cualquier forma, esperemos que el bueno de J.J. pueda demostrar que tiene talento para triunfar en la NBA y deleitarnos con sus increíble lanzamientos durante los próximos años.