
La reciente victoria del candidato demócrata a la presidencia de los States, Barack Obama no es si no el reflejo de una necesidad de cambio. Un cambio social, político y económico que tiempos de crisis se hace inevitable. Esa misma necesidad de cambio llega también a la NBA.
18 temporadas después de llegar a la Liga y con 4 anillos, Shaquille O´Neal, el otrora gran dominador de la zona, está dando sus últimos coletazos en Phoenix Suns. A pesar de que todavía puede aportar ciertas cosas a la franquicia de Arizona, nunca volverá a ser aquella bestia que destrozaba defensas con su sóla presencia. Es el último bastión de una pequeña legión de pívots puros (centímetros, músculo e intimidación) que asolaron las canchas de toda la NBA en los 80 y los 90, el gran Akeem (más tarde Hakeem) Olajuwon, David Robinson o el mismo Patrick Ewing (cuyo hijo recientemente ha sido cortado por los Knicks).
En 2004 con O´Neal todavía en buena forma, Orlando Magic (misma franquicia que escogiera en el 92 a Shaq con el nº1), utiliza su primera elección del draft para seleccionar a un joven pívot procedente del High School, Dwight Howard, todo un 7 pies con una velocidad y un físico fuera de serie pero sin demasiados fundamentos ni experiencia, todo un diamante en bruto.Hoy 4 años después ese diamante ya está pulido en forma de estrella del universo NBA. Domina los aros como antaño lo hacían sus predecesores y está destinado a dominar las pinturas los próximos 10 años. Pero "Superman" Howard no está sólo en ésta aventura, ahora hay más.
En 2007 los Blazers utilizaron el nº1 del draft para elegir a un pívot procedente de la Universidad de Ohio State, que venía de disputar una final de la NCAA, su nombre: Greg Oden, 7 pies de músculo y velocidad a raudales que tenía maravillados a todos los scouts de la Liga. Su primer año en la NBA se lo pasó en blanco recuperándose de una microrotura en una de sus rodillas y éste año en su primera aparición, frente a los Lakers una torcedura de tobillo le mantendrá alejado algunas semanas de la competición. Si las lesiones le respetan, Oden se convertirá uno de los mejores centers de la Liga.
También los Lakers seleccionaron con el nº 10 en 2005 a un joven de 17 años procedente del High School, Andrew Bynum. Tras un par de temporadas de crecimiento y teniendo como asistente a un mito como Kareem Abdul Jabbar, "Shocks" (apodo con el que se conoce al bueno Bynum) despuntó la campaña pasada promediando 13 puntos y 10 rebotes hasta que se lesionó. Ya recuperado, deberá demostrar que puede al igual que Oden, compartir con Dwight Howard el trono reservado para los grandes centers de la NBA.

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